«A veces se nos vende el estoicismo como el camino definitivo hacia la virtud, pero la virtud no es suprimir el miedo, el dolor o la tristeza, sino gestionarlos sin perder la cabeza».
«A veces se nos vende el estoicismo como el camino definitivo hacia la virtud, pero la virtud no es suprimir el miedo, el dolor o la tristeza, sino gestionarlos sin perder la cabeza».