«El acoso escolar deja cicatrices invisibles que pueden durar toda la vida».
Desgraciadamente escuchamos demasiadas veces esta palabra debido a todos los casos que se están detectando en escuelas y colegios.
Cuando hablamos de bullying nos referimos a esas actitudes agresivas y repetidas, que aparentemente no obedecen a ninguna motivación y que adoptan uno o más estudiantes frente a sus iguales. Estas actitudes se dan en forma de amenazas, insultos etc. Y dan lugar a consecuencias, en ocasiones desmedidas.
Hay estudios que estiman que un 1,6 por ciento de los niños en España sufren acoso escolar de manera constante y que un 5,7 por ciento lo vive de manera ocasional.
Aunque estos datos se dan de la misma manera alrededor del mundo, el acoso escolar afecta a niños de todas las condiciones sociales y está presente en colegios públicos y privados.
Qué tipos de acoso escolar podemos encontrar
La coacción es la forma de bullying que más se repite. Imagina a un grupo de niños en el recreo del colegio. Uno de ellos, Pablo, siempre lleva consigo su juguete favorito. Otro niño, Juan, que es más grande y dominante, constantemente amenaza a Pablo con quitarle el juguete si no le deja jugar con él. Pablo se siente intimidado por Juan y cede a sus demandas, permitiéndole jugar con el robot incluso cuando no quiere. El «verdugo» se vale de la violencia para obligar a la víctima a actuar contra su voluntad, de esta forma, consigue además acumular cierto poder entre el resto de compañeros.
El bloqueo social, que consiste en aislar a la víctima del resto de alumnos, impidiéndole tratar relación con ellos (hablar, jugar, etc.). Durante el recreo, se reúnen en un rincón un grupo de amigas y cuando María se acerca para unirse, la ignoran y la apartan. Cuando intenta hablarles en clase, la miran con desdén y se niegan a interactuar con ella. Incluso en los trabajos grupales, la excluyen y no le permiten contribuir, dejándola completamente aislada.
El hostigamiento se fundamenta en ridiculizar a la víctima menospreciándola constantemente y en proferir burlas sobre ella, casi siempre en presencia de otros alumnos. En este caso, Ana, destaca académicamente en su clase. Otro compañero, Luis, comienza a burlarse de ella constantemente cada vez que responde una pregunta correctamente o cuando participa en clase. Luis hace comentarios sarcásticos sobre la inteligencia de Ana y la ridiculiza frente a sus compañeros, haciéndola sentir incómoda y avergonzada. Además, Luis aprovecha cualquier oportunidad para hacer chistes sobre ella en presencia de otros, generando un ambiente hostil para Ana en su clase.
La exclusión social se diferencia del bloqueo en que el objetivo del acosador es generar un vacío total alrededor de la víctima, procurando que el pequeño «desaparezca» para el resto de compañeros. Ahora, imagina que Sofía llega a un colegio donde los grupos ya están bien establecidos. Desde el primer día, los estudiantes más populares deciden ignorar por completo a Sofía. No solo no la invitan a participar en actividades extracurriculares como ir al cine, o a una fiesta, sino que también evitan cualquier tipo de interacción con ella en el aula y en el recreo. A medida que pasa el tiempo, Sofía se da cuenta de que sus intentos de hacer amigos son inútiles, ya que sus compañeros la excluyen deliberadamente de cualquier forma de interacción social.
Por último, tenemos la intimidación, el cual es un tipo de bullying que se repite más entre las niñas y que consiste en perseguir a la víctima no solo durante la jornada escolar, sino también en cualquier otro ámbito. Piensa en la siguiente situación: en un grupo de niñas en una clase de primaria deciden intimidar a una compañera, Laura. Estas niñas no solo la molestan en el patio de recreo y en el salón de clases, sino que también la persiguen y la hostigan en el barrio donde viven. Laura constantemente se encuentra con estas niñas en su camino hacia el colegio o cuando sale a jugar con sus amigos después de las clases. Las intimidadoras hacen comentarios hirientes sobre su apariencia, la siguen mientras camina sola y la excluyen de cualquier actividad en la que intenta participar. Esta intimidación constante afecta profundamente a Laura, haciéndola sentirse insegura y temerosa en cualquier lugar que vaya.
Consecuencias del acoso escolar
El bullying o acoso escolar trae consigo muchas consecuencias. Algunas de ellas son:
1.- Baja autoestima. Comienzan a tener una imagen de sí mismos distorsionada y dañada.
2.- Fracaso escolar. Los niños que son acosados pierden el interés por los estudios y evitan ir al colegio.
3.- Adquieren fobias. Miedo a todo: dormir solo, salir de casa, etc.
4.-Depresión. Los niños comienzan a sentirse mal y no confiar en nadie.
5.- Actitud pasiva. No les importa nada ni nadie.
6.- Cambios constantes en su estado de ánimo. Pesadillas, terrores nocturnos, etc.
Cuál es el papel de los padres
La mediación de los padres frente a este fenómeno de acoso escolar es muy necesaria.
En el caso de que los padres sospechen que su hijo es acosado:
1.- Hay que investigar con detalle lo ocurrido. Escuchar al niño sin interrumpirlo, dejando que se desahogue.
2.- Alertar al profesor o jefe de estudios acerca de lo que ocurre y pide su cooperación para resolver el caso.
3.- No estimular la venganza. Sólo se empeora la situación.
4.- Enseñarle alternativas para responder a los acosadores. Respuestas asertivas.
5.- Mantén la calma. Demuestra determinación y se positivo.
Cuando tu hijo es el acosador, el padre o la madre jamás deben de usar la violencia para reparar el problema. Para encauzar la situación de manera positiva:
1.- Investiga el por qué se comporta así.
2.- Habla y pide ayuda a los profesores.
3.- Observa las actividades que realiza tu hijo junto a sus amigos.
4.- Escúchale. Procura que haya comunicación y confianza con tu hijo.
5.- Ayuda a tu hijo a canalizar esa agresividad.
6.- Que aprenda a manifestar sus frustraciones sin agresión.
7.- Anímale a que reconozca su error y a que pida perdón a la víctima. Elogia sus buenas acciones.
8.- Déjale claro lo que ocurrirá si el acoso continúa.
