«Si el niño se muestra inusualmente callado o retraído, entre otros síntomas, podría estar manifestando su incomodidad con el nuevo entorno escolar».
Cuando los niños comienzan a asistir a la escuela infantil por primera vez, suele ser un momento difícil para ellos y sus padres. Este cambio significativo en su vida puede provocar un gran trauma debido a la separación de sus padres y la adaptación a un entorno completamente nuevo.
El desafío emocional en los niños
Los niños pequeños aún no están preparados emocionalmente para enfrentarse a la separación de sus padres, lo que les genera sentimientos de miedo y ansiedad. Durante este periodo de adaptación, es común que los niños reaccionen negándose a acudir al centro, llorando o teniendo rabietas. Estas son señales de ansiedad que, aunque difíciles de manejar, son normales y esperables en las primeras semanas.
¿Cuándo se convierte en un problema?
Es natural que los primeros días en la escuela infantil estén marcados por la ansiedad, tanto en los niños como en los padres, quienes pueden sentirse culpables al dejar a su hijo llorando. Esta ansiedad se debe a que los niños pequeños no tienen una comprensión clara del tiempo, lo que les hace pensar que la separación será definitiva, provocándoles una gran angustia.
Sin embargo, cuando esta ansiedad no disminuye con el tiempo y el niño no logra acostumbrarse a los cambios, es posible que estemos ante un problema de adaptación. Algunos niños necesitan más tiempo para adaptarse, mientras que otros pueden no llegar a hacerlo de manera efectiva sin ayuda adicional.
Indicadores de un problema de adaptación
Existen ciertas conductas que pueden señalar problemas en la adaptación del niño:
1.- Dependencia excesiva de los padres. Es común que los primeros días el niño busque consuelo en sus padres, pero si esta dependencia no disminuye con el tiempo, podría ser un indicio de que el niño está teniendo dificultades para adaptarse.
2.- Retrocesos en el desarrollo. Si el niño vuelve a comportamientos que ya había superado, como hacerse pis, pedir el chupete o chuparse el pulgar, y estos retrocesos persisten durante semanas o se intensifican, podrían ser síntomas de una mala adaptación. Cambios en la alimentación, como pedir el biberón o negarse a comer, también son señales de alerta.
3.- Cambios de carácter. Si el niño se vuelve más callado, triste, apático, o si comienza a desobedecer y contestar, estas conductas podrían indicar que está luchando para adaptarse a su nueva rutina.
4.- Problemas de sueño. Dificultades para conciliar el sueño, necesidad de la presencia de los padres para dormir, o despertares frecuentes durante la noche pueden ser signos de que el niño no está procesando adecuadamente las nuevas experiencias del día.
Si el niño presenta varias de estas conductas, es crucial que los padres y la escuela trabajen juntos para analizar la situación y buscar soluciones.
Consejos para favorecer una buena adaptación
Para que el periodo de adaptación no se convierta en una experiencia traumática para el niño, los padres pueden seguir estos consejos, siempre considerando las normas del centro educativo:
1.- Acompañar al niño los primeros días. Si el centro lo permite, es recomendable que los padres compartan el espacio del aula con el niño al principio, para que se sienta más seguro.
2.- Progresividad. Ir aumentando gradualmente el tiempo que el niño pasa en la escuela, respetando su ritmo y sus necesidades individuales.
3.- Trabajo conjunto entre familia y escuela. Es fundamental que haya una colaboración estrecha entre los padres y el personal educativo para asegurar una adaptación exitosa.
4.- Actitud positiva. Los padres deben mostrarse optimistas y seguros ante el niño sobre su incorporación a la escuela infantil, para transmitirle confianza.
5.- Involucrar al niño. Permitir que el niño participe en la preparación para el colegio, eligiendo su ropa o preparando su mochila, puede ayudarle a sentirse más en control y menos ansioso.
6.- Relación de confianza con los educadores. Establecer una buena comunicación con los educadores es clave para resolver cualquier inquietud o pregunta que pueda surgir durante el periodo de adaptación.
Con estos pasos, los padres pueden ayudar a que la transición a la escuela infantil sea más suave y menos estresante para sus hijos, favoreciendo un entorno en el que puedan sentirse seguros y felices.
