«El TDAH no es un invento ni culpa de los padres; es un trastorno real con base biológica que puede afectar a niños y adultos de diferentes formas a lo largo de la vida».
El TDAH, o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, sigue siendo hoy en día un tema de conversación recurrente, ¡y no precisamente en el sentido bueno! A pesar de los avances en investigación, todavía hay muchas ideas erróneas flotando por ahí. Y, claro, la culpa siempre parece caer sobre los pobres padres, como si tener un hijo con TDAH fuera culpa de haberles dado demasiados caramelos… ¡No es así! Así que vamos a desmentir algunos de los mitos más comunes, con un toque de humor, porque sí, a veces reírse de las ideas equivocadas es la mejor forma de ver las cosas con claridad.
El TDAH no existe, es un invento de los padres que no tienen paciencia
Ah, sí, ese famoso mito. Hay personas que creen que el TDAH es solo una excusa para justificar el comportamiento «difícil» de los niños. Como si no hubiera suficientes razones para sentirse como un GPS desorientado cuando tu hijo corre de un lado a otro sin rumbo. La verdad es que el TDAH es una condición real con un fuerte componente biológico, y no, no se trata de «padres flojos» ni de «excesiva exigencia». ¡Ser papá o mamá no es fácil, pero tampoco hay que culparlos por tener un hijo con TDAH!
El TDAH desaparece cuando llegan a la adolescencia
¡Ah, cómo deseamos que fuera cierto! Pero, lamentablemente, el TDAH no se va a ningún lado con la llegada de la adolescencia. Aunque algunos síntomas, como la hiperactividad, pueden disminuir con los años, la inatención y la impulsividad siguen ahí, acechando en las sombras. Así que, si pensabas que el TDAH era solo una fase de la infancia, siento decirte que no. ¡A veces dura toda la vida, pero con ajustes y estrategias, se puede manejar!
El TDAH solo afecta a los niños, especialmente a los chicos
Spoiler: ¡Las niñas también tienen TDAH! Pero, a menudo, se pasa desapercibido porque los síntomas en ellas no son tan evidentes. Mientras que los niños pueden parecer más inquietos, las niñas pueden ser más calladas pero igualmente afectadas. Pueden tener problemas de ansiedad y, a veces, no es hasta la secundaria cuando los síntomas se hacen notar.
Los padres son los culpables del TDAH
Aunque a veces parece que todo el mundo tiene una opinión sobre cómo deberías criar a tu hijo, el TDAH no es culpa de los padres. Este trastorno tiene una base biológica y genética, y no se debe a la falta de disciplina ni a un hogar «descontrolado». Así que, papás y mamás, ¡no os sintáis culpables! Nadie culpa a los padres por otras enfermedades físicas, ¿por qué hacerlo con un trastorno neurológico?
El TDAH es algo nuevo, un invento moderno
Curiosamente, el TDAH no es tan nuevo como parece. Aunque el término TDAH se empezó a utilizar en 1994, la condición existe desde hace mucho más tiempo, con nombres como «Disfunción Cerebral Mínima» en 1865. Así que, no, no es una moda pasajera, aunque a veces las etiquetas puedan cambiar con el tiempo.
El TDAH combinado es el tipo más común
Existen tres subtipos de TDAH: combinado, inatento e hiperactivo-impulsivo.
El tipo de TDAH más frecuente no es el combinado (falta de atención e hiperactividad), como se piensa habitualmente, sino el inatento. El problema es que se suele acudir más a la consulta cuando se manifiesta el, porque éste conlleva más problemas de comportamiento. En cambio, el inatento es más difícil de detectar, ya que suelen ser niños que se despistan, pero que son muy trabajadores y sacrificados en los estudios. Hay casi el doble de casos de inatentos que TDAH con presentación combinada.
Mi hijo no tiene TDAH porque puede estar horas jugando
Como todas las personas, los niños con TDAH pueden estar mucho tiempo haciendo una tarea siempre y cuando sea realmente motivadora. Además, también es importante que la tarea tenga un refuerzo inmediato para él. Cuando se trata de una actividad monótona y aburrida es cuando dejan de prestar atención. Lo mismo nos ocurre a los que no tenemos TDAH, con la diferencia de que tenemos una mayor capacidad de perseverancia.
