«El TDAH y la ansiedad van de la mano en muchos niños, pero con estrategias de relajación, manejo del enfado y tolerancia a la frustración, podemos ayudarles a enfrentar el mundo con más seguridad y tranquilidad».
Si alguna vez has conocido a un niño con TDAH, probablemente te habrás dado cuenta de que su mundo es un vaivén de emociones, energía desbordante y momentos en los que parece que su mente va más rápido que la vida misma. Pero lo que a veces pasa desapercibido es que muchos de estos niños también lidian con algo más: la ansiedad. Sí, porque si ya es complicado gestionar la impulsividad, la falta de atención y la hiperactividad, imagina añadirle preocupaciones constantes y miedos irracionales.
De hecho, aproximadamente uno de cada tres niños con TDAH también sufre algún tipo de trastorno de ansiedad. Y, por si fuera poco, las niñas parecen ser más propensas a experimentarlo. ¿Qué tipos de ansiedad suelen aparecer junto al TDAH?
Tipos de ansiedad más comunes en niños con TDAH
1.- Ansiedad generalizada: cuando las preocupaciones parecen infinitas y la mente no se da un respiro. Los niños pueden experimentar temblores, sudoración y tensión constante.
2.- Ansiedad por separación: los pequeños sienten un miedo desproporcionado a separarse de sus figuras de apego. A veces, creen que algo malo les va a pasar a sus padres si no están con ellos.
3.- Fobia social: el simple hecho de hablar en clase o interactuar con otras personas puede convertirse en una tortura. Prefieren evitar situaciones sociales antes de enfrentarse a la incomodidad.
4.- Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC): pensamientos intrusivos generan culpa y ansiedad, lo que los lleva a realizar ciertos rituales para «evitar» que algo malo ocurra.
5.- Estrés escolar: las demandas académicas, las dificultades para relacionarse con compañeros o la falta de apoyo pueden generar una ansiedad constante que se traduce en nerviosismo, insomnio y falta de apetito.
¿Cómo se manifiesta la ansiedad en niños con TDAH?
Cada niño es un mundo, pero los síntomas suelen dividirse en tres grupos:
- Síntomas motores: inquietud, temblores, fatiga y tensión muscular.
- Síntomas fisiológicos: taquicardia, sudoración, mareos y problemas respiratorios.
- Síntomas cognitivos y emocionales: sensación de peligro inminente, irritabilidad y problemas para conciliar el sueño.
Y cuando se trata de niños con TDAH, algunos signos de alarma que pueden indicar ansiedad son:
- Preocupación excesiva por la seguridad de sus padres o cuidadores.
- Miedo a dormir solos o a separarse de sus figuras de apego.
- Malestar físico cada vez que deben ir a la escuela.
Si notamos estos síntomas, es fundamental prestar atención, porque no se trata solo de «nervios» o de «manías pasajeras».
¿Cómo ayudar a un niño con TDAH y ansiedad?
Sabemos que el TDAH ya es un desafío en sí mismo, y si le sumamos ansiedad, la situación puede volverse aún más compleja. Pero hay formas de ayudar a los pequeños a manejarlo:
- Estrategias de relajación: enseñarles ejercicios de respiración y mindfulness para reducir el nerviosismo y la irritabilidad.
- Manejo del enfado: ayudarles a canalizar su frustración para que no exploten ante la menor provocación.
- Tolerancia a la frustración: enseñarles a manejar el «no siempre sale como quiero» sin que el mundo parezca derrumbarse.
Cuando combinamos estas estrategias con una buena terapia y, en algunos casos, apoyo farmacológico, la ansiedad tiende a disminuir. De hecho, si se trabaja desde la infancia, el riesgo de que estos problemas persistan en la adultez baja del 40% al 20%.
Así que, si conoces a un pequeño con TDAH y ansiedad, ármate de paciencia, empatía y un buen repertorio de herramientas. No solo le estarás ayudando a gestionar su día a día, sino que estarás contribuyendo a que su futuro sea mucho más llevadero.
