«Realizar varias tareas a la vez puede dar una falsa sensación de eficiencia».
En la sociedad moderna, el multitasking se ha convertido en algo muy común. Es probable que te hayas visto reflejado en situaciones como estar en la cocina preparando la cena mientras hablas por teléfono, conducir escuchando la radio, trabajar en tu ordenador mientras revisas correos electrónicos o redes sociales, ver la televisión mientras cenas, o incluso tomar notas durante una reunión mientras escuchas al orador. Estas situaciones son habituales; la multitarea se considera una habilidad necesaria para «sobrevivir» en este mundo. La presión por no perdernos nada y estar siempre al tanto de lo que ocurre a nuestro alrededor ha convertido al multitasking en un requisito casi imprescindible.
¿Por qué idealizamos la multitarea?
Son muchas las razones por las que se idealiza la multitarea. La tecnología ha permitido que tengamos acceso a una gran cantidad de información y tareas, llevándonos a creer que debemos hacer muchas cosas al mismo tiempo para no perdernos nada. En el ámbito laboral, esta capacidad de hacer varias tareas a la vez se valora mucho, lo que puede llevarnos a pensar que es necesario para tener éxito. Además, la multitarea puede darnos la sensación de que estamos siendo muy productivos y eficientes cuando realizamos varias cosas al mismo tiempo.
¿Es realmente beneficioso hacer varias cosas a la vez?
La multitarea puede tener efectos negativos en nuestra capacidad de concentración y eficiencia. Al intentar hacer varias cosas a la vez, nuestra mente se ve obligada a dividir su atención y a saltar constantemente de una tarea a otra. Esto puede llevar a una disminución en la calidad de nuestro trabajo y a un aumento en el tiempo necesario para completar cada tarea. Además, la multitarea puede ser especialmente perjudicial para nuestra memoria a largo plazo, dificultando la retención y procesamiento efectivo de la información. Esto puede afectar negativamente nuestra capacidad de aprendizaje y aumentar nuestros niveles de estrés y agotamiento, ya que nuestra mente se ve sobrecargada y no puede enfocarse adecuadamente en una sola tarea.
Monotasking: nuestra salvación
Desde otra perspectiva, aparece el llamado monotasking, que nos permite enfocarnos completamente en una sola tarea, siendo más eficientes y productivos. Por ejemplo, si estás trabajando en un proyecto y necesitas hacer una presentación, puedes centrarte en una sola tarea a la vez: crear las diapositivas, añadir las imágenes y gráficos, y luego ensayar la exposición. En lugar de tratar de hacer todo a la vez o saltar de una tarea a otra, te centras en una sola cosa y la completas antes de pasar a la siguiente. Esta capacidad también nos posibilita estar más presentes y disfrutar de lo que hacemos, reduciendo el estrés y mejorando nuestro bienestar. Dedicar una hora entera a leer un libro sin hacer otra cosa que te pueda distraer, como escuchar música o mirar el teléfono móvil, te permitirá sumergirte por completo en la historia y disfrutar de la lectura de manera más plena. En conclusión, el monotasking puede ser nuestra salvación en una sociedad cada vez más sobre-estimulada.
La matriz de Eisenhower
Ahora que sabes que lo mejor es enfocarse en una sola tarea a la vez, te recomiendo una de las mejores técnicas para organizar tu tiempo: la matriz de Eisenhower. Esta herramienta te permitirá evaluar la urgencia y la importancia de las tareas y gestionar el tiempo que les dedicarás a tus actividades laborales, sociales, familiares e incluso de ocio.
¿Cómo Funciona la Matriz de Eisenhower?
La matriz de Eisenhower consta de cuatro cuadrantes representados en una tabla, donde las tareas se clasifican en función de dos factores: importancia y urgencia.
1.- Tareas importantes y urgentes: Estas tareas necesitan ser realizadas de inmediato. Suelen ser urgentes y requieren atención inmediata. Ejemplos incluyen una emergencia, una fecha límite cercana o un problema importante que necesita ser resuelto.
2.- Tareas importantes, pero no urgentes: Son importantes para lograr nuestros objetivos a largo plazo, pero no necesitan ser realizadas de inmediato. Ejemplos incluyen la planificación a largo plazo, la mejora de habilidades o la formación continua.
3.- Tareas no importantes pero urgentes: Estas tareas pueden ser delegadas o realizadas después de completar las tareas del primer cuadrante.
4.- Tareas no importantes y no urgentes: Estas tareas pueden ser descartadas para que puedas invertir este tiempo en alguna otra actividad de los otros cuadrantes.

Si quieres saber más sobre este tema te recomiendo el libro: Técnicas para mejorar la concentración.
