«El safetyism, aunque bien intencionado, crea una burbuja emocional que nos aleja de los desafíos necesarios para desarrollar resiliencia y crecimiento personal».
¿Alguna vez te has parado a pensar que vivimos rodeados de una burbuja emocional? Un espacio aparentemente seguro donde todo está diseñado para evitar el malestar. En el mundo de hoy, parece que la incomodidad se ha convertido en algo a evitar a toda costa, y con ello, las oportunidades de crecimiento emocional. En esta entrada, exploraremos el fenómeno del safetyism, sus implicaciones en nuestra vida emocional y por qué es crucial aprender a navegar en la incomodidad para desarrollar resiliencia.
¿Qué es el safetyism?
El término safetyism fue acuñado por los autores Jonathan Haidt y Greg Lukianoff para describir una cultura que pone un énfasis excesivo en protegernos de cualquier tipo de incomodidad o desafío emocional. La premisa de este fenómeno es sencilla: si algo te incomoda, lo mejor es evitarlo por completo. A primera vista, esto parece una actitud protectora y saludable, pero la realidad es que esta sobreprotección nos está alejando de lo que realmente necesitamos para crecer.
Hoy en día, el malestar emocional ha sido etiquetado como «peligroso». En lugar de enfrentarnos a ello, optamos por eliminarlo. Esto se ha exacerbado especialmente en el ámbito de las redes sociales, donde el más rápido en sentirse ofendido puede ganar una medalla de «virtuoso emocional». Este entorno de protección constante nos lleva a vivir en una burbuja emocional que, aunque busca el bienestar, puede tener consecuencias a largo plazo.
La paradoja de la sobreprotección emocional
Parece lógico pensar que evitar la incomodidad nos protege, pero ¿realmente nos estamos protegiendo de lo que más necesitamos? El malestar emocional, lejos de ser algo que debemos evitar, es una parte esencial de nuestro crecimiento. Aprender a manejar la incomodidad nos prepara para enfrentar los desafíos de la vida real.
Vivimos en una época en la que cualquier desacuerdo, por pequeño que sea, puede generar una tormenta emocional. Las opiniones diferentes se perciben como amenazas, y las personas suelen retirarse para evitar el conflicto. Este enfoque nos lleva a crear una burbuja emocional donde las discusiones, los desafíos o incluso las ideas que no compartimos se perciben como riesgos innecesarios. Y, aunque la intención es protegernos, estamos dejando de aprender a convivir con las diferencias y a fortalecernos a través de ellas.
¿Por qué la resiliencia está en riesgo?
Uno de los efectos más perjudiciales del safetyism es la pérdida de resiliencia. La resiliencia es nuestra capacidad para recuperarnos de las adversidades, y se construye no cuando estamos en un entorno seguro y controlado, sino cuando nos enfrentamos a situaciones difíciles. Si evitamos el dolor, la incomodidad o la frustración, perdemos la oportunidad de desarrollar las habilidades necesarias para superarlas.
Este fenómeno no solo está presente en las redes sociales, sino también en ámbitos como la educación, donde se han promovido entornos «seguros» para evitar el acoso y la violencia. Si bien estas iniciativas han sido importantes, han creado una paradoja: si evitamos todo lo que pueda causarnos incomodidad, ¿Cómo vamos a aprender a lidiar con los problemas reales de la vida?
La cultura de la corrección y el miedo a la incomodidad
El safetyism también tiene un gran impacto en cómo nos relacionamos con las ideas y las personas que piensan diferente. La corrección política, por ejemplo, ha generado un ambiente donde el miedo a ofender se ha convertido en algo predominante. Se evita incluso el lenguaje que pueda parecer controversial, aunque sea solo una expresión de la diversidad de opiniones.
Este enfoque, aunque con buenas intenciones, nos aleja de la capacidad de confrontar ideas que nos desafían. El exceso de corrección emocional nos impide desarrollar habilidades críticas como la tolerancia a la frustración y la aceptación de la discrepancia, habilidades necesarias en la vida cotidiana.
La adaptación de los cuentos clásicos: ¿Qué lecciones estamos aprendiendo?
Un ejemplo claro de cómo el safetyism se manifiesta en nuestra cultura es la adaptación de los cuentos clásicos. En muchos casos, los cuentos de hadas tradicionales, como los de los Hermanos Grimm, se han reescrito para eliminar cualquier elemento que pueda resultar emocionalmente perturbador. Un ejemplo es el caso de Caperucita Roja, donde el lobo ya no representa una amenaza, sino que se convierte en un «amigo» de la niña.
Si bien estas adaptaciones buscan suavizar el contenido para hacerlo más accesible, eliminan una parte crucial de la lección original: la vida no es siempre un lugar seguro, y el peligro es algo con lo que debemos aprender a lidiar. Al no enseñar a los niños a enfrentar el miedo y las dificultades, les estamos privando de herramientas vitales para la vida real.
¿Cómo liberarnos de la burbuja emocional?
La clave para liberarnos de esta burbuja emocional no es rechazar toda forma de protección, sino aprender a equilibrar la seguridad con la capacidad de enfrentarnos a la incomodidad. La verdadera resiliencia no se construye en un mundo libre de desafíos, sino en aquellos momentos difíciles que nos enseñan a levantarnos y a seguir adelante.
Debemos entender que los momentos de tensión, desacuerdo o dolor son parte esencial de nuestra evolución. Cada desafío es una oportunidad para aprender, crecer y fortalecer nuestra capacidad de adaptación. En lugar de protegernos de todo lo incómodo, podemos empezar a abrazarlo como una oportunidad de crecimiento personal.
Conclusión: La importancia de aprender a convivir con la incomodidad
El safetyism, aunque bien intencionado, crea una burbuja emocional que nos impide desarrollarnos plenamente. Evitar la incomodidad y las dificultades nos priva de las oportunidades que nos permiten crecer emocionalmente. La resiliencia, la capacidad de afrontar la adversidad, es una habilidad que solo podemos cultivar enfrentándonos a los retos de la vida con valentía.
Como psicólogos, podemos enseñar a las personas a equilibrar la protección con la capacidad de manejar las dificultades, ayudándolas a convertirse en individuos emocionalmente más fuertes. La verdadera fortaleza emocional no proviene de evitar los desafíos, sino de aprender a navegar por ellos con confianza y resiliencia. ¿Estás listo para salir de tu burbuja emocional y empezar a enfrentar la vida tal como es?
