«La reacción de los padres varía cuando su hijo es regañado por un adulto desconocido en lugares públicos, dependiendo de la relación con esa persona y del tono de la reprimenda».
En el parque, en el supermercado, en la calle, en casa de algún familiar, en casa de unos amigos, etc., todos son lugares donde puede ocurrir que un niño se pelee con otro, llore, grite, tenga una rabieta y donde un adulto, que no es su progenitor, le regañe.
Cuando es otra persona quien reprende al niño, los progenitores suelen experimentar una reacción inmediata de rabia, sintiendo que se cuestiona su paternidad y su modelo de crianza.
Sin embargo, existen factores que modulan la reacción de los progenitores ante la situación de que otro adulto sea quien regañe a su hijo. Por ejemplo, para muchos padres no es lo mismo que quien regañe al niño sea alguien completamente desconocido o un familiar. La vinculación emocional influye en la reacción.
También es importante considerar si la reprimenda se ha hecho con tranquilidad y buenas palabras, o si, por el contrario, se ha realizado de manera agresiva y con malas palabras.
Otro factor a tener en cuenta es si el propio padre está presente mientras otro regaña a su hijo y si esto ocurre en un lugar público.
Y, sobre todo, debemos fijarnos en el motivo por el cual un adulto regaña al hijo de otro. ¿Lo hace porque el niño muestra una conducta incívica o porque el pequeño está haciendo algo que le molesta a ese adulto?
Sea como sea, existen diversas formas de reaccionar ante esta situación.
Cómo reaccionan los adultos ante esta situación
No existe una manera correcta de reaccionar. Dependerá de la situación, de quién sea la persona que riñe al niño y de la personalidad de los progenitores.
Lo que debe quedar claro es que, a la hora de regañar al niño, serán sus propios padres quienes lo hagan. Además, los progenitores tienen la legitimidad de decidir quién más puede hacerlo. Pero, ¿Qué ocurre cuando lo hace alguien que no deseamos?
1.- Si otro adulto regaña al niño y no estamos de acuerdo con que lo haga, no se debe increpar ni mostrar abiertamente el enfado. Los padres son el modelo del niño, y por eso hay que intentar evitar la agresividad para transmitirle que existen otras formas de resolver los conflictos sin recurrir a la violencia. Es decir, enseñar al pequeño que la respuesta a una mala conducta no debe ser otra mala conducta.
2.- Si el adulto que regaña al niño es un familiar cercano, por ejemplo, y no quieres desautorizarlo delante del pequeño, puedes dialogar de manera apartada con el otro adulto para mostrar el desacuerdo y, posteriormente, hablar con el niño para asegurarse de que ha entendido lo que ha pasado.
